Torre Pacheco despierta su historia en un desfile multitudinario

Los soldados de Carlos V desfilan por el centro de Torre Pacheco. /Pedro Azorín.
Los soldados de Carlos V desfilan por el centro de Torre Pacheco. / Pedro Azorín.

El 25 aniversario de la Fiesta Trinitario Berberisca contó con las 15 peñas locales y 200 miembros de Moros y Cristianos

A.SALASTORRE PACHECO

Los largos años de terror que sembraron los piratas berberiscos en las costas y poblados cercanos de la Región, no han quedado en el olvido. Aquellos siglos de corsarios con sable, soldadesca del emperador Carlos V y monjes trinitarios, como los que se instalaron en el cortijo de la familia Pacheco, desfilaron el pasado sábado, 1 de junio, por el centro urbano de Torre Pacheco. La historia a través de la fiesta.

Las odaliscas de los gineceos danzaron a la vista del público, entre las princesas cristianas y las campesinas locales. Huertanas de Hoya Morena, huestes árabes, armados del Rey Lobo, tercios romanos y piratas bárbaros sorprendieron al público que llenó las calles del centro y la plaza del Ayuntamiento.

Con motivo del 25 aniversario de la Fiesta Trinitario Berberisca, se unió al desfile una representación de las Incursiones Berberiscas de Los Alcázares, que se ha hermanado este año con la cita pechequera. También formaron parte del desfile 200 integrantes de distintas entidades festivas de la Región, como representantes de la Unión Nacional de Entidades Festeras de Moros y Cristianos (UNDEF), además de una unidad de Carthagineses y Romanos de Cartagena.

No faltaron las peñas locales, como La Porsaguera, con su orden trinitaria, ni Al limoners Son, de piratas moriscos, o las más jóvenes, entre las que se mezclaron familias y grupos de amigos ataviados con trajes de campesinos típicos de siglos pasados.

En cabeza de un batallón de corsarios se situó el mismísimo almirante otomano Barbarroja, encarnado por Ramón Galián, vicepresidente de la Asociación de Fiestas Históricas de Torre Pacheco, con un traje de ricos brocados a juego con el turbante. Zancudos, tragafuegos, generales a caballo y monjes con borricas completaron el espectáculo, que paso junto al mercado medieval que ha funcionado durante todo el fin de semana en una cota festiva que va a más.