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«No quería dejarlo; decía que la soledad en España era distinta»

Uno de los sobrinos de la víctima se abraza con una amiga, en la puerta del cuartel de la Guardia Civil de Torre Pacheco. / ALFONSO DURÁN / AGM
Uno de los sobrinos de la víctima se abraza con una amiga, en la puerta del cuartel de la Guardia Civil de Torre Pacheco. / ALFONSO DURÁN / AGM

La familia de María Lourdes, repartida a ambos lados del océano, se encuentra sumida en un estado de 'shock', incredulidad y frustración

Pedro Navarro
PEDRO NAVARRO

Su familia en Ecuador sabía que la relación con Marco V. era tóxica para María Lourdes. Le habían insistido «muchas veces» que era necesario, por su bienestar, que diera por acabada una convivencia que se prolongaba ya durante más de una década y que incluía episodios conocidos de malos tratos. Durante mucho tiempo, esta pachequera de adopción no consiguió, sin embargo, ver las cosas del mismo modo, pese a las inquietudes que la situación despertaba en sus seres queridos. «Queríamos que lo dejara, pero ella no acababa de tomar la decisión porque decía que la soledad en España, lejos de su tierra, era distinta», señala con amargura desde Riobamba su hija Lisbeth, fruto de una relación anterior.

El estado de 'shock', incredulidad y frustración en el que se encuentran Lisbeth y su hermana Ariana es más que compartido por los seres queridos de la víctima a los dos lados del charco, como podía comprobarse ayer en diversos perfiles en redes sociales. De hecho, si los problemas de la pareja eran manifiestos a casi 9.000 kilómetros de distancia, no lo podían ser menos en su entorno más próximo. «Mi tía aguantó mucho; quería desde hace tiempo separarse, pero no pensaba que las cosas podían llegar a este extremo», explica entre lágrimas su sobrino Denis, residente en la pedanía de Balsicas. «Marco V. es un mal borracho y un vividor, que la atosigaba. La última vez que hablé con él, la semana pasada, estaba bebido», expone con rabia, sin ninguna intención de disimular los reparos que ya mantenía hacia este individuo antes del crimen.

El parecer de María Lourdes cambió, sin embargo, hace apenas un mes a raíz de otro tragedia, la primera que golpeaba a este clan familiar en un año de ya infausto recuerdo para ellos. Uno de sus tres hijos, un joven universitario de 20 años, falleció tras ser atropellado en Ecuador. María Lourdes tuvo que viajar de urgencia a su país natal para enterrar a su vástago, sin que nada le hiciera presagiar que sus destinos estaban ya tristemente unidos. Allí, en casa y con los suyos, se llenó de valor y tomó una determinación: era el momento de empezar una nueva vida al margen del que a la postre sería su presunto asesino. Así, volvió a España con la intención de recuperar su libertad, algo que Marco V. no estaba dispuesto a aceptar. «El tipo pensaba que él era el hombre; ella, la mujer, y que por eso tenían que estar juntos». El 'la maté porque era mía' parece volver a repetirse. «Agradezo a la Guardia Civil que este desgraciado esté ya detenido. Lo que queremos ahora es que todo el mundo conozca su cara y sepa lo que ha hecho», señala Denis con rabia. «Solo nos queda estar unidos para superar este difícil trago», concluye desolado.