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Un abogado de Torre Pacheco percibirá 8.000 euros por ser incluido injustamente en listas de morosos

José Garre. / j. m. rodríguez / agm
José Garre. / j. m. rodríguez / agm

«Me sometieron a una humillación que no podía ni imaginar», explica José Garre

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Los ficheros de morosos ya no son el agujero negro del que es casi imposible salir para el ciudadano de a pie. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de San Javier ha condenado a la empresa de servicio de cobro de morosos Lindorff España a indemnizar a un abogado de Torre Pacheco con 8.000 euros por los daños morales que le generó haber permanecido indebidamente durante once meses como moroso en el fichero, que fue consultado al menos por dos entidades.

La sentencia tiene en cuenta «el quebranto y la angustia producida por el proceso, más o menos complicado, que haya tenido que seguir el afectado para la rectificación o cancelación de los datos incorrectamente tratados». En la práctica, el malestar psicológico que sufrió fue a cuenta del «acoso y la humillación a la que me vi sometido, que no hubiera podido imaginar», explica el denunciante y abogado José Garre, quien, al verse víctima del uso indebido de sus datos personales, presentó la demanda a través de su propio despacho de abogados en Torre Pacheco. «A pesar de ser letrado, habituado a hacer frente a casos diversos, me ocasionó un problema personal», afirma Garre, para quien la sentencia reafirma su creencia en que «el ciudadano tiene derecho a que no le acosen». Llamadas continuas de teléfono y un tono insultante por parte del representante de la empresa terminaron por invadir su vida personal y minar su ánimo. Y todo por una deuda que nunca contrajo, como así lo reconoce la sentencia judicial.

«Ya llevaba ocho meses en el fichero de morosos cuando me enteré», explica el letrado. Como cliente de una entidad bancaria, le comunican un día que «tenía una tarjeta que yo desconocía, y que los gastos de mantenimiento no solo se habían comido los 120 euros que tenía en la cuenta, sino que habían generado una deuda de 180 euros».

Constantes llamadas

El afectado comunicó al banco que, como desconocía la existencia de la tarjeta, niega su deber de pagar tales gastos. «Al tiempo empecé a recibir llamadas constantes reclamando el pago», afirma Garre, a quien no llamaba su banco, sino una empresa de cobro de morosos ya que, como recoge la sentencia, su expediente formó parte del contrato de cesión de crédito formalizado entre el Banco de Santander y Lindorff Investment». Con la carambola de ingeniería financiera, el afectado pasaba a ser objetivo de la compañía noruega de recobros.

«¿Cuántos hay que habrán pagado para que no les presionen más?», se pregunta el letrado

El juez no deja fisuras en su resolución: «La reciente sentencia del Tribunal Supremo 174/2018 de 23 de marzo ha reiterado que no cabe incluir en los registros de morosos datos personales por razón de deudas inciertas, dudosas, no pacíficas o sometidas a litigio», aclara el fallo judicial. Deja claro además que «la inclusión indebida en un fichero de morosos vulnera el derecho al honor de la persona y establece la presunción 'iuris et de iure' (que no admite prueba en contrario) de existencia de perjuicio indemnizable».

Para el abogado, la sentencia sienta un precedente por «la cuantía de la indemnización porque cuando estimen daños morales no suele pasar de los 5.000 euros» y porque «nos permitirá reclamar estos temas sin miedo». De hecho, el juez precisa que el Supremo «rechaza indemnizaciones de carácter simbólico», ya que considera que «no son disuasorias de una práctica que el propio TS ha tachado de abusiva».

Tras la experiencia, el abogado asegura que «me he vuelto especialista en estos asuntos porque el ciudadano de a pie se encuentra bastante indefenso, sin saber qué derechos tiene ni cuándo los puede ejercitar». «Cuántos hay que habrán pagado para que no les presionen más y deje de afectar a su vida familiar, porque es más serio de lo que parece el acoso al que te someten», denuncia Garre.