El Ayuntamiento negocia con la familia Jiménez la cesión de la casa Fontes

Lateral de la Casa Fontes, restaurada pero aún sin solución de uso.
Lateral de la Casa Fontes, restaurada pero aún sin solución de uso. / A. Salas
  • La Comunidad invirtió dos millones de euros en rehabilitar la finca como museo y archivo, aunque sigue siendo privada

Oculta, como los jarrones islámicos que han dormido durante siglos en un silo subterráneo, la Casa Fontes escondía una maraña administativa difícil de desliar. El Ayuntamiento de Torre Pacheco negocia con la familia Jiménez -parientes del ex alcalde de Torre Pacheco Pedro Jiménez-, los actuales propietarios de la finca solariega la cesión definitiva y total de la propiedad, lo cual no pasaría de ser un proyecto municipal de futuro si no fuera porque el caserón ha sido rehabilitado íntegramente con dinero público.

La Comunidad Autónoma entregó al Ayuntamiento una subvención de más de dos millones de euros para la recuperación de la finca, con el fin de habilitarla como museo y sede del Archivo Municipal. La casa de finales del siglo XIX, que fue residencia temporal de los marqueses de Torre Pacheco, reluce ya totalmente rehabilitada, con sus piezas singulares reconstruidas, como las cuatro columnas unidas por arcos de su fachada principal. Deslumbrante y de punta en blanco tras las obras, nadie puede sin embargo hacer uso de estas flamentes instalaciones, ya que ni la familia propietaria haría uso de un museo ni el Ayuntamiento puede tomar posesión de un edificio privado. "Lo resolveremos porque no hay otra salida posible a que pase a ser un inmueble municipal", explica el alcalde, Antonio León.

El regidor asegura que la finca, de unos 5.000 metros cuadrados, rodeada de tierra agrícola productiva, se encuentra "pendiente de una recalificación urbanística que se paralizó, no sabemos por qué". "Debía haber pasado de uso agrícola de interés a urbanizable, para lo que se hizo una aprobación provisional en febrero de 2005 y después se paralizó", afirma León, quien confirma que "la obra se hizo en 2008 sin tener la cesión firme".

Según el acuerdo inicial, el Ayuntamiento se haría cargo del apuntalamiento de la edificación, que se encontraba en mal estado, abandonada desde hacía décadas, y con hundimiento en la mayor parte de la casa. Sin embargo, la obra fue finalmente mucho más. Los arquitectos Jaime Pérez, Carolina Podio y Lorenzo Tomás ganaron el concurso de ideas para reconstruir la finca, cuya obra fue adjudicada a Ferrovial Agromán. Además del refuerzo de las estructuras, se hicieron moldes para completar las partes que faltaban de las balaustradas y frisos. En su interior contiene joyas como la escalera de caracol que conduce a la torre de ladrillo visto.

La madeja administrativa no era la única sorpresa de la finca solariega. En plena obra se hallaron jarrones islámicos en una pequeña oquedad natural, lo que retrasó la reconstrucción, ya que después fueron apareciendo infinidad de objetos en buen estado de diferentes épocas, lo que llevó a deducir que el enclave había sido utilizado desde épocas romanas como campamento militar durante la primera etapa de la romanización de la península ibérica. Se hallaron cerámicas de finales del siglo III y mediados del siglo II antes de Cristo.

Campamento legionario

Los expertos creen que se utilizó como cmapamento militar por los abundantes agujeros de poste y el hallazgo de una fossa fastigata, una trinchera de un campamento legionario romano. Otra joya del pasado apareció en forma de balsa con restos de pinturas murales. Ya en época islámica, fue utilizada como zona de almacenamiento. De hecho, se ha encontrado un silo con jarras completas, utensilios y aperos de labranza en hierro del siglo XIII.

Como casa nobiliaria, luce el escudo del marquesado de Torre Pacheco, título otorgado por el rey Carlos II a Macías Fontes y Carrillo de Albornoz, caballero de Santiago, quien transmitió después a sus sucesores, los Fontes y Saavedra.

Fue residencia de temporada de los marqueses de Fontes, que solían dar grandes fiestas con personajes célebres de las artes, como los actores Fernández Díaz de Mendoza y María Guerrero.

En el futuro, la casa histórica albergará como museo la colección del pintor Manuel Frutos Llamazares y otros artistas, y como Archivo Municipal los legajos y documentos más antiguos y de menor uso. Lo que falta por saber es cuándo las dos partes, el Ayuntamiento y la familia propietaria, lograrán un acuerdo.

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