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Torre Pacheco retrocede al siglo XIX

Algunos de los integrantes del Club Modernista durante su paseo por la plaza de Torre Pacheco. / A. S.

La celebración del 150 aniversario de la glorieta acoge charlas y exposiciones

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Chisteras, canotiers y sombrillas de encaje volvieron a formar parte de la plaza de Torre Pacheco para conmemorar su 150 aniversario. La que ha sido corazón y punto de encuentro de los vecinos desde su creación, será protagonista en los próximos meses de conferencias, exposiciones y actividades sobre la historia local. Como en una máquina del tiempo, los vecinos revivieron lo que podría ser una escena cotidiana de la plaza de hace más de un siglo. Los integrantes del Club Modernista de Cartagena llenaron el domingo este espacio de convivencia de tocados con flores y plumas, guantes de hilo y bigotes decimonónicos.

La compra de los terrenos para construir el Consistorio y la plaza se formalizó el 17 de septiembre de 1864 y, dos años más tarde, finalizó la obra del edificio municipal según el proyecto del arquitecto Francisco José Belmonte. Concebido en una sola planta, disponía de una claraboya de hierro y cristal por la que entraba la luz para iluminar el salón de plenos.

«La plaza forma parte del recuerdo de cada pachequero por su sentimiento y por cada momento vivido en ella», explicó el regidor. «Nuestras fiestas, las de siempre, de bailes y también de espiritualidad, los sonidos y la música que han sonado en ella, las voces unidas en cantos, en lemas, en himnos, el arbolado que ya no está pero que volverá pronto a la plaza, al igual que la fuente restaurada», anunció León en la apertura de los actos conmemorativos de la plaza. Con un aplauso fue recibido el anuncio del regreso de los árboles a la plaza, que poco a poco irá recuperando su imagen original y recreando los espacios.

El Ayuntamiento está restaurando la fuente artística de piedra que diseñó y realizó Anastasio Martínez en piedra fundida de mármol y cemento blanco con solera de azulejos, aunque aún está por decidir su ubicación definitiva. La fuente que añoran los vecinos costó 22.000 pesetas y se convertió en un recordatorio perenne de la llegada del agua al pueblo a través del canal del Taibilla en 1954.

El antiguo mercado levantado junto a la plaza ya solo queda en el recuerdo y en un puñado de planos que los vecinos pueden ver ahora expuestos en la plaza. El mercado de abastos que diseñó el arquitecto murciano Gregorio Martínez Albaladejo en 1945 funcionó solo durante 21 años y después fue derribado en 1967 donde ahora se extiende la plaza pública situada a la izquierda del Consistorio.

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