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Soñando entre fogones

Jóvenes que han finalizado el curso muestran algunos platos elaborados por ellos./a. salas
Jóvenes que han finalizado el curso muestran algunos platos elaborados por ellos. / a. salas

Veinte jóvenes de entre 16 y 30 años, sin trabajo ni formación, finalizan el programa Alimenta2 y se convierten en cocineros y pasteleros

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Entre harinas y fermentos se mueve a sus anchas la joven costamarfileña Mainouna Keita. Acaba de terminar, junto a sus 19 compañeros, los nueve meses de formación que les proporciona el certificado de profesionalidad en operaciones básicas de pastelería y cocina. Las empresas hosteleras pueden ya contratar -con bonificaciones en la Seguridad Social- a cualquiera de los jóvenes, de entre 16 y 30 años, que han participado en el programa de Garantía Juvenil, cofinanciado por el Fondo Social Europeo y destinados a jóvenes que no tienen ni trabajo ni formación. «Este curso me ha cambiado la vida», explica Mai, como la llaman sus compañeros.

Con un hijo y sin empleo, la joven de 24 años se encontraba «algo desorientada», pero el curso ha sido para ella como uno de los 'panes sorpresa' que ha aprendido a elaborar con Juan Antonio Cano, su maestro artesano. «Los llamamos así porque parece un pan de molde normal, pero cuando lo abres encuentras los canapés que hay dentro», explica el maestro, quien destaca la habilidad de Maimouna con la panadería. «Controla bien los fermentos y hace recetas suyas de pan de tomate y de garbanzos, porque se ha convertido en repostera. Las recetas no importan. Están en los libros y en internet, pero el pastelero se hace en el obrador», le enseña el maestro su última lección.

«Desde pequeña quise hacer masas y pasteles. En mi país hay mucha tradición, aunque allí utilizan las verduras y carnes en repostería, como el pastel de carne murciano», explica la joven, que llegó al curso con escasas nociones de español por su tradición francófona. Con el título ya en las manos, Mai sueña con «montar mi propia empresa, aunque al principio trabajaré donde haga falta».

«Depende de la actitud»

Igual de orgullosa de sus alumnos de cocina está la profesora Isabel María Puche. «Están preparados para trabajar, pero a partir de ahora depende de su actitud», afirma la que ha sido su maestra en los fogones, quien destaca la destreza del joven cocinero Pedro Guillén para emplatar sus creaciones. «Me gusta la cocina creativa», cuenta Pedro, que recuerda con especial cariño su calamar con guisantes.

«Estoy dispuesto a trabajar donde sea y me gustaría montar mi propio restaurante en el futuro», explica Pedro. En los tres meses de formación teórica y los seis de prácticas en las cocinas del salón de celebraciones Aquario han aprendido desde técnicas culinarias a diseño de cartas, desde emplatados a organización de cocinas. Como contratados por el Ayuntamiento de Torre Pacheco -durante el periodo de formación- han elaborado diariamente los menús para las más de 50 personas del comedor social de Cáritas y han organizado degustaciones en algunos actos sociales.

«Además de la formación profesional, han adquirido valores como el compañerismo y el esfuerzo, que también les servirá para incorporarse al mercado laboral», destaca el alcalde, Antonio León, tras entregar los títulos a los alumnos. «No dejéis de formaros», les aconseja la concejal de Educación y Empleo, Concepción Martínez. Sueños hechos realidad entre fogones.

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