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Roldán encanta con la trilla, la artesanía y los sabores del campo

El presidente de la asociación Cívico Cultural, 'Poche', con un grupo de campesinas ante San Isidro Labrador./A. Salas
El presidente de la asociación Cívico Cultural, 'Poche', con un grupo de campesinas ante San Isidro Labrador. / A. Salas

Los vecinos llevaron a San Isidro hasta la Casa del Labrador, que contiene la memoria histórica de la pedanía rural

A.SALAS

Los vecinos de Roldán pusieron el pasado fin de semana el piloto automático al pasado. Volvió la trilla a dar vueltas sobre el paisaje pachequero, volvieron los vecinos a compartir un trago fresco al sol, volvió el mercado de artesanos y regresaron los aromas a buñuelos fritos, las flores dulces, las migas y los arroces.

"Esta reivindicación de la fiesta tradicional es posible con la colaboración de la Asociación de Vecinos de Roldán, la asociación Gastronómica, la Cultural de Caballeros de San José y la Casa del Labrador", señaló el alcalde, Antonio León, junto a la concentración de coches antiguos. Un Ford de los años veinte destacó en el desfile de viejas glorias del motor. El brillo del Bently atrajo todas las miradas frente al batallón de 'seiscientos' de colores en perfecta forma.

Los vecinos han logrado recuperar desde hace cuatro años esta fiesta que ya atrae a los vecinos de los alrededores para disfrutar de la autenticidad del ambiente campestre. Los expertos en la trilla enseñaron a los pequeños la velocidad de tracción que los caballos lograban hace décadas, cuando el campo de Cartagena se mostraba cubierto de los colores dorados del cereal.

La Casa del Labrador actúa de memoria local. "Hace más de 20 años que Luciano Martínez y su hermano Antonio empezaron a reunir objetos antiguos con las donaciones de los vecinos, y ahora trato de continuar su labor", cuenta Alfonso Martínez 'Poche'. No se le ha borrado de la mente la vida de cuando ayudaba a su padre, el lechero, en la dura labora de cuidar el medio centenar de cabras con las que llenaban los cántaros.

Aperos de labranza, herramientas de matanza, útiles para hacer el pan, utensilios de cocinas rústicas e incluso la reproducción de habitaciones de una casa tradicional, con su sala de constura, sus arcones y colchas hechas a mano, atraen la mirada y la curiosidad del visitante. Una barbería con radio antigua, ejemplares de viejos libros y una antigua portada de La Verdad son otras de las reliquias reunidas en este museo vivo.

Hasta la Casa del Labrador llevaron los vecinos la imagen de San isidro en procesión, donde le recibió la rondalla. En el exterior, los caballos pacían al margen de la animación del mercado artesano y las cocinas que humeaban al aire libre.

Del 9 al 11 de junio, Roldán volverá a reivindicar su pasado labrador con unas jornadas de historia etnográfica. Habrá demostraciones de trilla y otras labores del campo.