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Los padres cargan contra el alcalde por no garantizar la apertura de las guarderías

Una madre, ayer, leyendo una nota informativa en una guardería. / S. S.
Torre Pacheco

El servicio está en proceso de licitación y el Ampa critica por carta los conflictos del Ayuntamiento con la actual adjudicataria

S. SÁNCHEZTORRE PACHECO

Por correo se le ha notificado al gobierno local el malestar del Ampa de tres escuelas infantiles municipales de Torre Pacheco II (en el barrio de San Antonio), Balsicas y Dolores de Pacheco. En una dura carta dirigida al Ayuntamiento, los padres afirman sentirse «indefensos y engañados» de cara al inicio del próximo curso escolar, ante la «ineficiencia e incapacidad» para garantizar que el 11 de septiembre sus hijos puedan acudir a las escuelas, «en las mismas condiciones de igualdad que otros niños del municipio».

En el fondo de las críticas de los padres subyace el viejo conflicto entre el Consistorio y Cativos, la actual empresa concesionaria del servicio. Según los padres, el gobierno local «ha trasladado siempre su responsabilidad a la empresa y se ha dedicado a cargar contra el anterior equipo del PP por la adjudicación que hizo». Sin embargo, siendo conscientes de que la confrontación se agravó al inicio del curso 2016-2017, aseguran que «no han sido capaces de acabar con esta situación insostenible para los padres, alumnos y trabajadoras de los centros».

El momento crítico del conflicto se produjo en los primeros días de febrero de este año, cuando Cativos anunció a los padres y notificó al alcalde el cese de la actividad para el día 15 del mismo mes. Después de largas conversaciones entre las partes, y con la presión de los padres de por medio, se llegó a un acuerdo de mínimos para acabar el curso el 30 de junio. El compromiso por parte de la mercantil, además de mantener abiertas las guarderías, consistió en reintegrar los atrasos de salario a las trabajadoras.

Por su parte, el Ayuntamiento se comprometió a saldar parte de la deuda pendiente «reconocida» con carácter mensual, y no anual, como se realizaba hasta ese momento. Sin embargo, el curso acabó con las relaciones más deterioradas entre la empresa y el Ayuntamiento porque se acusaron respectivamente de incumplir lo pactado.

Desde el gobierno local, el alcalde, Antonio León, explicó que está en marcha actualmente el proceso de licitación del nuevo contrato para atender los servicios profesionales de las tres escuelas. En julio, el Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó que el plazo de presentación de ofertas termina el 28 de agosto.

El importe del contrato es de 356.202 euros por cada uno de los dos años de vigencia, «prorrogable de año en año hasta un máximo de cuatro». Sin embargo, el regidor reconoció que no puede dar una fecha para la adjudicación y la puesta en marcha del servicio «porque puede ser en septiembre u octubre, dependiendo de los trámites administrativos y posibles recursos de los licitadores». De forma que León anunció que «exigirá a la actual empresa concesionaria, Cativos, la continuación del servicio durante los próximos meses hasta la nueva adjudicación de las guarderías».

El actual contrato expira el próximo 31 de agosto y el equipo de gobierno pedirá a la empresa que siga al frente del servicio durante la licitación mediante un acuerdo de Pleno que se celebrará la próxima semana. «El mandato plenario se le notificará debidamente, con el punto del pliego de condiciones del contrato vigente, en el que se obliga, de forma transitoria, a prorrogarlo hasta tanto no comience la nueva empresa a funcionar».

El ejecutivo local asegura que tiene «como principal objetivo» garantizar la estabilidad laboral de las trabajadoras a medio plazo, salvaguardando los derechos económicos y legales que les correspondan, así como la calidad del servicio en todas sus dimensiones. Por ello considera clave que «culmine el nuevo proceso de licitación para establecer un nuevo contrato con garantías para todas las partes».

Fuentes próximas a Cativos aseguraron que «dudamos» de que la empresa «acceda a emprender transitoriamente la actividad, por las grandes diferencias económicas que les separan y los numerosos episodios de tensión» entre ambas partes.

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